La AEE defiende la escala industrial, la sostenibilidad orbital y la soberanía tecnológica en el I Foro Espacial de Prensa Ibérica

Sevilla, 19 de octubre de 2026

  • El director de la Agencia Espacial Española, Juan Carlos Cortés, subraya que la competición espacial global se decide hoy en la regularidad operativa, la capacidad de producción industrial y la autonomía estratégica. 
  • La Agencia sitúa las necesidades del usuario final y la protección ciudadana en el núcleo de los servicios satelitales y del desarrollo de capacidades nacionales como la Constelación Atlántica. 
  • En materia de sostenibilidad orbital, la AEE defiende pasar de la vigilancia a una gestión coordinada del tráfico espacial (STM), integrar el ecodiseño y el fin de vida desde las primeras fases de las misiones y que la ESA, la Unión Europea y los Estados miembros actúen como clientes ancla para ISOS. Misiones como CAT y DRACO, lideradas por España, anticipan las exigencias de la propuesta de Reglamento Europeo del Espacio (EU Space Act), actualmente en negociación.

La Agencia Espacial Española (AEE) ha participado hoy en Madrid en la primera edición del Foro Espacial "La nueva era espacial europea: ciencia, seguridad, órbita baja y nueva economía para la soberanía tecnológica", donde ha defendido la oportunidad de que Europa traslade su excelencia técnica hacia una verdadera escala industrial, la necesidad de situar los servicios espaciales y las demandas de los usuarios en el centro de las políticas públicas, y la importancia de consolidar un modelo orbital sostenible y seguro donde España continúe aportando capacidades indispensables para la autonomía estratégica comunitaria. 

La jornada, organizada por Prensa Ibérica, ha congregado a los principales líderes institucionales, mandos de las Fuerzas Armadas, organismos europeos y directivos del tejido industrial y financiero para analizar el papel del espacio como infraestructura crítica imprescindible para la seguridad, el desarrollo económico y la resiliencia del continente. 

Escala industrial y autonomía estratégica

El director de la AEE, Juan Carlos Cortés, ha expuesto un diagnóstico estratégico del nuevo escenario global, señalando que la competición espacial ha superado la etapa en la que el éxito se medía por hitos aislados: hoy la ventaja estratégica radica en la capacidad de operar con regularidad, desplegar constelaciones a escala industrial, reponer activos con rapidez y dominar la cadena completa de valor, desde la fabricación y el lanzamiento hasta los servicios basados en datos. 

En su intervención, ha repasado el ritmo marcado por Estados Unidos en infraestructura recurrente y la construcción sistemática de un ecosistema integral en China, recordando que episodios recientes de interferencias electromagnéticas y maniobras orbitales de proximidad evidencian que la seguridad sobre la Tierra depende directamente de la resiliencia en órbita. Frente a esta realidad, Cortés ha defendido que Europa debe integrar y dotar de escala a sus grandes programas estratégicos, consolidando las áreas donde España ya ejerce liderazgo: acceso autónomo al espacio, observación soberana de la Tierra, comunicaciones seguras y vigilancia orbital. 

Servicios satelitales y protección ciudadana

Esta exigencia de soberanía tecnológica se traslada de manera directa a la provisión de servicios esenciales para la sociedad. En la mesa de debate "Ciencia y tecnología para proteger la Tierra", el director de Usuarios, Servicios y Aplicaciones de la AEE, Nicolás Martín, ha incidido en que los programas espaciales europeos constituyen herramientas indispensables de protección ciudadana y resiliencia frente a emergencias y fenómenos climáticos extremos, ya que cubren todas las fases de prevención, alerta temprana y remediación. 

Desde la Agencia se ha puesto en valor el papel de Copernicus y su Segmento Colaborativo nacional, así como las capacidades diferenciales que aporta la constelación Galileo en materia de seguridad (autenticación de señales OSNMA, búsqueda y salvamento SAR, alerta a la población EWSS y alta precisión HAS), complementadas por las comunicaciones gubernamentales de GOVSATCOM e IRIS². 

Asimismo, Martín ha remarcado la prioridad de situar al usuario final en el centro de las políticas públicas, promoviendo iniciativas que dinamicen la demanda institucional y privada y consoliden proyectos tractores de soberanía nacional como la Constelación Atlántica, su componente ESCA+ y los sistemas duales de telecomunicaciones y observación. 

Sostenibilidad orbital y gestión del tráfico espacial

Más allá de los servicios, la viabilidad del sector exige garantizar la preservación operativa del entorno orbital. En la sesión dedicada a "Órbita baja: sostenibilidad y ciclo de vida de las misiones", el experto en Sostenibilidad de la AEE, Javier Rodríguez, ha defendido la oportunidad de que Europa dé el salto de los demostradores tecnológicos a la consolidación de los servicios en órbita (in-orbit servicing) y la retirada activa de basura espacial como capacidades comerciales, certificadas y recurrentes. 

Para ello, ha reclamado la integración de criterios de ecodiseño desde la concepción de las misiones: protocolos fiables de pasivación y disposición al fin de vida, capacidad de maniobra, satélites preparados e interfaces estandarizadas de captura como las promovidas por la iniciativa ISOS. 

Rodríguez ha destacado misiones con liderazgo español como CAT, orientada a validar la retirada activa y cooperativa de satélites preparados para ello, y DRACO, diseñada para recopilar datos experimentales clave sobre desintegración durante la reentrada y analizar cómo afecta a la atmósfera. Ha subrayado, además, que la consolidación de este mercado requerirá que las instituciones europeas actúen como clientes ancla. Asimismo, ha planteado la transición desde la vigilancia espacial —donde España, además de coordinar el consorcio EU SST, aporta la capacidad operativa del centro S3TOC— hacia una auténtica Gestión del Tráfico Espacial (STM) y coordinación operativa (STC), apoyada en canales seguros de intercambio de efemérides y armonizada bajo el futuro Reglamento Europeo del Espacio (EU Space Act), que deberá dotar de herramientas técnicas a las pymes del sector. 

Seguridad de infraestructuras críticas y base industrial

En el ámbito de la seguridad, el director de Seguridad y Planificación de la AEE, el general Enrique Fernández Ambel, ha moderado la mesa "El espacio como infraestructura estratégica y de seguridad: el punto de vista de Defensa", con el teniente general Enrique Campo Loarte, director general del INTA; el coronel Francisco José Rubio Bravo, del Mando del Espacio, y el comandante Álvaro González, del Mando Conjunto del Ciberespacio. 

Fernández Ambel ha centrado el debate en una idea: ninguna infraestructura espacial es segura sin un mando y control efectivo. Eso exige una gobernanza clara para decidir ante una amenaza, un conocimiento preciso de lo que ocurre en órbita, comunicaciones seguras y capacidad de respuesta. "No se puede mandar lo que no se conoce", ha resumido. Los ponentes han abordado la protección de los activos espaciales frente a colisiones, reentradas y meteorología espacial, el diseño de satélites de defensa y la ciberseguridad de las redes satelitales. 

La visión de la industria ha llegado de la mano de la directora de Programas e Industria de la AEE, Cecilia Hernández, que ha moderado la mesa "El espacio como infraestructura estratégica y de seguridad: la visión de la industria" con Ana María Molina (Hisdesat), Enrique Fraga (GMV), Belén Feu (DAS Photonics), Carlos Laborda (Aicox) y Álvaro Sánchez (Integrasys). El debate ha girado en torno a la gobernanza de un sistema de sistemas europeo: cómo integrar las capacidades de unos Estados que quieren preservar su soberanía en una estructura común que refuerce la posición de Europa. Los ponentes han subrayado la necesidad de mantener y potenciar las capacidades tecnológicas y han puesto el acento en la protección de un espacio del que la sociedad depende cada vez más. La regulación ha generado un debate abierto sobre cómo convertirla en una oportunidad para la industria. Ha habido coincidencia, en cambio, en reclamar una demanda estable y un horizonte presupuestario claro.

Economía espacial, talento e innovación

En el diálogo de cierre, "La economía espacial europea: industria, talento e innovación", Cecilia Hernández ha señalado que la palanca más potente para impulsar la economía espacial en España ha sido la creación de la propia Agencia Espacial Española, que aporta coherencia y coordinación, así como una interlocución clara y un punto de referencia internacional. Ha recordado que el mercado espacial mundial se situó en 2025 en el entorno de los 600.000 millones de euros dependiendo de la referencia. Según el informe publicado por la ESA, unos 75.000 millones corresponden al sector upstream, incluyendo segmento de vuelo (satélites y lanzadores) y terreno, y 489.000 millones, al downstream, el de los servicios generados a partir de los datos satelitales. "Pero sin upstream no hay downstream", ha advertido, antes de subrayar que el primero depende en un 80 % de clientes públicos, mientras que el downstream es comercial en más del 90 % y accesible a cualquier proveedor del mundo. 

Hernández ha explicado que más del 80 % del mercado upstream mundial no es accesible para la industria europea por ser demanda cautiva, en parte por las políticas industriales de otros gobiernos, con una inversión desde defensa mucho más elevada que en Europa, y también por compañías verticalmente integradas que abarcan desde el desarrollo, la fabricación y la integración de sus constelaciones hasta sus propios lanzadores: Starlink domina en número de satélites y masa, pero solo representa el 19 % del valor del mercado de lanzamiento y el 4 % del de fabricación, porque se abastece a sí misma. Sin embargo, los clientes europeos suponen el 67 % del mercado accesible, una demanda que está abierta a todo el mundo. Ha valorado también que en 2025 Europa captó una mayor cuota del mercado accesible con relación al año anterior en parte por la activación de los servicios de lanzamiento europeos.

Ha recordado que, en un contexto en el que cada europeo aporta 26 euros al año al espacio, frente a los 219 euros de cada estadounidense, la ESA lleva décadas adquiriendo sistemas que es preciso desarrollar para dar soporte a servicios que se proporcionan desde la Unión Europea y EUMETSAT, lo que en la práctica constituye compra pública de innovación.